URBAN DPRO-Hector Guerra

Actualizado: 21 de nov de 2019

“SOY MILLONARIO”

Lo recibimos en el set de URBAN DPRO, llega sin aspavientos, con una gran sonrisa y como si nos conociéramos de siempre. Había emoción en el ambiente.


La entrevista fue más bien un conversatorio con alguien que se descubre completamente y que quiere contar lo que canta.


La oportunidad musical le llegó hace 15 años, en Villapaloza, España, de oyente en un concierto de Public Enemy una de las grandes bandas del rap estadounidense, lo invitaron a rapear y sucedió la magia.


“Yo he nacido para ser grande y así lo entiendo”, dice con la grandeza que otorga la humildad.


Guanaco Mc junto a Acido Mc en el programa Urban DPro

Héctor Guerra es practicante de la música que transmite mensajes. En sus videos no es fatalista ni amarillista, las locaciones son barrios del pueblo en donde a pesar de los problemas se destaca la sonrisa y el coraje. Y no es para menos pues es de Andalucía, tierra de luz y de alegría.


En sus canciones fusiona ritmos afroamericanos como el soul, funk y ritmos latinos como cumbia callejera.


Ya transitó por el drama en su disco “Lágrimas”, pero no quiso estacionarse en esa vereda y evolucionó para contarle a la gente los dramas con distinto color.


El rap de Guerra es música que hace bailar, que le canta a la madre tierra y la defiende, le canta al campesino a quien intentan privatizar y robarle sus semillas, le canta a un día normal de cualquier persona, lleno de vivencias, amor, desamor, logros y frustraciones, le canta a la música en las cárceles, fue puro amor “Desde el Infierno”, confiesa. Su lírica cuenta historias de dolor y alegría. Es hispano, es latinoamericano, en donde la gente baila la tristeza, ríe del dolor, se alegra con canciones tristes, comparte la felicidad y el pan.


Hector Guerra en el Set de Urban DPro

Se refiere a los Milenials con entusiasmo:


“Somos más, pero educados mal. El modelo de educación de hoy no va con la realidad de nuestros tiempos. Los jóvenes no quieren vivir con violencia, tampoco se fijan en la condición social o en las razas ni discriminan a la música. Ellos nacieron con la tecnología y pasan todo el tiempo en un teléfono o en una computadora y eso es mal visto, pero a lo mejor están haciendo más dinero que tú, están trabajando”.

Le apuesta al ser humano solidario, reflexivo, rebelde y sin etiquetas. “Se nos está olvidando sonreír por tanta loquera”, reclama el rapero al que se le olvidó la amargura.


No se reconoce Activista social, sólo un músico sensible que le transmite algo positivo a la gente. Rap de conciencia es el de Guerra.

Al reflexionar sobre el éxito, que sin duda lo acompaña, Guerra se pone serio y argumenta que “el éxito no tiene que ver con el dinero sino con la felicidad y con estar vivo cada día. En ese sentido… Yo soy millonario”